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Quitando la paja y la viga

"El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro. ¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano (Lucas 6:40-42).

Hoy en día, muchos interpretan este versículo como "no andes diciéndole a nadie nada respecto de la 'paja' (pecado) en el 'ojo' (su vida), porque seguramente tú tienes una 'viga' (pecado) en el 'ojo' (tu vida)", pero en realidad el versículo se lee "un poco" diferente: dice que saques "primero la viga de tu propio ojo" y después, estarás preparado para "sacar la paja" del ojo de tu hermano.


Déjame decirte que la Biblia nos dice en varios lugares que debemos ser confrontados con nuestro pecado para que nos arrepintamos y nuestra comunión con Dios sea restaurada. Cito solamente un versículo que lo expresa claramente:

"Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado" (Gálatas 6:1).

La "paja" de mis hermanos deberían ser "despertadores de conciencia" para mi conciencia: cada que "veo" una "paja" en el ojo de un hermano, es momento de examinar mis pensamientos y acciones delante de Dios para arrepentirme, en caso de estar en pecado, y restaurar mi comunión con Él, antes de ser instrumento en Sus manos para la restauración de mi hermano.

Así que quitar la viga y la paja, de uno mismo y del hermano, es indispensable. Finalmente, es un acto de obediencia a Dios y de amor a la iglesia de Cristo.

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