Lo que tu padre no alcanzó a perfeccionar, Dios lo sigue usando para formarte Ningún padre llega al final de su tarea con un registro perfecto. Lo sabe el que hoy cría hijos pequeños y se pregunta si lo está haciendo bien, y lo sabe también el que ya los vio crecer y solo le queda revisar el camino recorrido. La paternidad no produce expedientes perfectos. Produce, eso sí, un manual de vida que cada hijo recibe sin haberlo pedido, y que lee durante años antes de entender del todo lo que contiene. Ese manual no se escribe únicamente con genes. Se escribe con decisiones, con ausencias, con palabras dichas a tiempo y otras que llegaron tarde. Por eso convertí en frase algo que aprendí observando mi propia historia: todo padre deja a sus hijos un ejemplo por imitar, como uno por evitar. Las dos páginas existen en el mismo manual. Ningún padre escapa de dejar ambas. Lo que dice la Palabra El apóstol Pablo, en su carta a los efesios, lo planteó así, sin rodeos: "Hijos, obedeced en el S...
No importa dónde ni cómo estés... ¡Es hora de levantarse!
Un blog de Ministerios Jesús 24x7® / David Alberto Franco