Rescatados

y dijo: «Hagamos al *ser humano a nuestra imagen y semejanza. Que tenga dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves del cielo; sobre los animales domésticos, sobre los animales salvajes, y sobre todos los reptiles que se arrastran por el suelo.»
Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. *Hombre y mujer los creó,
y los bendijo con estas palabras: «Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo.»
También les dijo: «Yo les doy de la tierra todas las plantas que producen semilla y todos los árboles que dan fruto con semilla; todo esto les servirá de alimento.
Y doy la hierba verde como alimento a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo y a todos los seres vivientes que se arrastran por la tiera.»
Y así sucedió.
[Génesis 1:26-30 (NVI)]


Dios el Señor hizo que creciera toda clase de árboles hermosos, los cuales daban frutos buenos y apetecibles. En medio del jardín hizo crecer el árbol de la vida y también el árbol del conocimiento del bien y del mal.
[Génesis 2:9 (NVI)]


* * *


La serpiente era más astuta que todos los animales del campo que Dios el Señor había hecho, así que le preguntó a la mujer:
—¿Es verdad que Dios les dijo que no comieran de ningún árbol del jardín?
—Podemos comer del fruto de todos los árboles —respondió la mujer—.3 Pero, en cuanto al fruto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: "No coman de ese árbol, ni lo toquen; de lo contrario, morirán."
Pero la serpiente le dijo a la mujer:
—¡No es cierto, no van a morir!5 Dios sabe muy bien que, cuando coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y llegarán a ser como Dios, conocedores del bien y del mal.
La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer, y que tenía buen aspecto y era deseable para adquirir sabiduría, así que tomó de su fruto y comió. Luego le dio a su esposo, y también él comió.
[Génesis 3:1-6 (NVI)]


Hoy...


Vivimos de acuerdo a nuestra naturaleza pecaminosa, desobedeciendo y deshonrando a Dios. Vamos tras el dinero, los placeres y el vicio; alcohol, drogas, malas compañías, sexo, moda, todo esto tiene prioridad en nuestras vidas; nuestro ego es lo único que importa. Queremos ser como nos dice el mundo que debemos ser y con esto, nos convertimos en enemigos de Dios.

¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.
[Santiago 4:4b]


Nuestras mentes y corazones viven confundidos y desanimados y comenzamos a buscar la respuesta en el bote de basura que es el mundo. Llegamos incluso a pensar que nuestra vida no tiene valor, no tiene objetivo ni rumbo; no hay sentido en conservarla.

Y cuando intentamos escapar, liberarnos, encontrar la solución, sentirnos completos y amados, buscamos hacerlo por nuestros medios y fuerzas y... ¡Nada funciona! Seguiremos así hasta el final de nuestros días y aún más...

por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios
[Romanos 3:23]


Porque la paga del pecado es muerte
[Romanos 6:23a]


De pronto, recordamos o nos enteramos que Cristo está allí. Su amor está allí. Su muerte en la cruz está allí. El perdón al alcance de la mano pero, no, no podemos alcanzarlo. Deseamos correr hacia Él pero no llegamos; nuestras fuerzas no nos alcanzan. Nuestra inteligencia no nos ayuda. Nuestro deseo no nos sirve para llegar a Él. Estamos condenados para la eternidad...

(Ve el video)



Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
[Juan 14:6]


Hasta que escuchamos su voz y reconocemos que no hay forma de que nuestros esfuerzos, nuestros medios ni nuestros méritos nos lleven a su presencia. Comprendemos que no podemos hacer nada nosotros mismos.

Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.
[Hechos 4:12]


Tenemos que reconocer nuestra condición de pecado, entristecernos por ello, aborrecer el pecado y decidir caminar en pos del Señor, lejos del pecado, en una palabra: arrepentirnos. Entonces sucede, le confesamos a Dios lo que somos, le confesamos nuestra condición de hombres o mujeres pecadores, desobedientes y merecedores del infierno como pago de nuestras faltas. Y reconocemos y creemos que Jesús vino a la tierra, vivió una vida sin pecado y entregó su vida en la cruz para pagar lo que nosotros merecíamos. Reconocemos y creemos que resucitó al tercer día venciendo a la muerte y garantizandonos la vida eterna y entonces, ponemos toda nuestra confianza, nuestra fe en Él y le confesamos como nuestro personal, único y suficiente salvador.

Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.
[Hechos 17.30-31]


El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.
[Proverbios 28.13]


Y Él, Cristo, nos justifica delante de Dios por su muerte y nos lava de todo pecado por el derramamiento de su sangre en la cruz; somos legalmente declarados justos ante el Padre, sólo por fe sin intermediación de nuestras obras.

Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;
[Romanos 5:1]


Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.
[Romanos 5:9]


Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
no por obras, para que nadie se gloríe.
[Efesios 2:8-9]


Comenzamos una nueva vida. Nacemos de nuevo.

Caminamos con Él. Vivimos con Él y para Él en obediencia y en arrepentimiento y para darle la gloria y la honra con nuestra vida.

¡Hemos sido rescatados!


(Publicado originalmente en ¡Agarra la Honda!)

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Actualización:
(Omití el comentario siguiente al publicar inicialmente este artículo. Una disculpa.)

Nuestras mentes y corazones viven confundidos y desanimados y comenzamos
a buscar la respuesta en el bote de basura que es el mundo. Llegamos incluso a pensar que nuestra vida no tiene valor, no tiene objetivo ni rumbo; no hay sentido en conservarla.

¿Cuántas personas viven esta situación cerca de ti? ¿Cuántos adolescentes y jóvenes escarban en la basura en búsca de una respuesta a su vacío? ¿Cuántos cercanos a ti "andan" en el alcohol, las drogas, el "self-injury", los ovimientos "Emo", "Dark" y tantos otros movimientos y adicciones en búsqueda de ese algo que les hace falta? ¿Habrá algunos en tu iglesia? ¿Entre tus familiares? ¿En tu casa? ¿Cuántos?

No los dejes solos y está atento a cualquier "aviso" de que algo anda mal con ellos. Pero más importante: háblales del Evangelio.

En las próximas semanas estaré publicando algunos artículos relacionados a las nuevas adicciones y a algunos comportamientos que privan hoy en día, principalmente entre la juventud y que están arrastrando incluso a los jóvenes de nuestras iglesias.

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