Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño;
porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.
Romanos 13:11

lunes, 14 de abril de 2014

¿Todos en la iglesia son cristianos? :: Todd Friel

"Si no tienes una historia de conversión, entonces es probable que no te hayas convertido" —Todd Friel.

Siempre asumimos que los asistentes al lugar a donde nos congregamos, son nacidos de nuevo. Claro, nadie puede culparnos por ser optimistas en este asunto, pero el tema no es que seamos o no optimistas, sino que tenemos que hacer lo necesario para asegurarnos de que el mensaje de salvación ha sido predicado, enseñado, mostrado desde el púlpito, la escuela dominical, las demás actividades y en los hogares. Si no lo hacemos así, estamos dando por hecho que todos son salvos y dejamos de cumplir con la gran comisión, pues en primera instancia, debemos hacer discípulos comenzando en Jerusalén, antes de pensar siquiera en llegar hasta Samaria y lo último de la tierra (Hechos 1:8).

Te invito a ver este video de Todd Friel; en verdad es revelador y preocupante. Sé que será de bendición.




Publicado originalmente en Siguiendo al Maestro

sábado, 5 de abril de 2014

Cielo abierto o habitáculo cerrado, ¿en cuál estás?


Hay hombres a los que Dios les ha dado alas y los ha puesto en un cielo amplio para volar y para que con su "vuelo", cumplan los propósitos divinos. Hay otros hombres que, en contraste, no reciben alas de parte del Señor y son puestos en lugares reducidos para que de manera semejante, con su "encierro", cumplan los propósitos del Creador.

A lo largo de la historia de la cristiandad, podemos encontrar ejemplos de ambos casos: cristianos que pudieron viajar durante años por toda el África y cristianos que permanecieron encerrados en las cárceles de la China por muchísimo tiempo, por citar dos ejemplos. Pero también sabemos de cristianos que en vidas "más ordinarias", no experimentaron limitaciones tan severas como otros que por problemas, discapacidad, enfermedad o necesidades propias o de la gente cercana a ellos, tuvieron que vivir con limitaciones de distinta índole, o simplemente, que por cumplir con responsabilidades extraordinarias, han vivido al margen de lo que la mayoría consideraría una vida "normal y en libertad".

En las Escrituras podemos ver ejemplos de esto también. Quizás un ejemplo que casi todo cristiano puede traer a la memoria fácilmente, sea el del apóstol Pablo, quien durante los primeros años de su ministerio, pudo realizar tres viajes misioneros, pero que hacia el final de su vida, fue encarcelado y vivió también en arraigo domiciliario. Podemos ver claramente que Pablo buscó la voluntad de Dios estando en ambas circunstancias, con el resultado de ser un sirvo útil en la expansión del evangelio en todo momento.

Si hoy te ves con alas y en el cielo abierto, entiende qué es lo que el Señor quiere de ti y vuela para Él, para su gloria y para cumplir Sus propósitos.

Si por el contrario, no tienes alas ni tampoco las llaves para salir del habitáculo en el que estás, busca lo que Jehová Dios desea hacer contigo y vive tus limitaciones para Él, para glorificar su nombre y para que Su voluntad se cumpla en ti.

Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.
no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios
Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal.

(Efesios 5:17; 6:6; 1 Pedro 3:17)

lunes, 31 de marzo de 2014

¿Esclavo yo?


Hoy en día, todos quieren ser libres. Libres de la opresión, libres financieramente, libres para hacer lo que les venga en gana, libres de todo. Aún en los escritos cristianos y predicaciones vemos que se habla de haber sido libertados del pecado, lo cual es una bendita verdad, y junto con ese mensaje, se advierte al cristiano que no existe esclavitud alguna, de ningún tipo y bajo ningún maestro o dueño. Y así, se pierde la verdad y el valor de lo que Pablo alguna vez escribió: "Pablo doúlos (esclavo) de Jesucristo". ¡Qué Dios tan maravilloso que a estos esclavos de Jesucristo, también los hace hijos, herederos y coherederos con Cristo!

"Su identidad propia se había redefinido radicalmente por el evangelio. Ya fueran libres o esclavos en esta vida, a todos ellos se les había liberado del pecado; por tanto, al ser comprados por precio, todos habían llegado a ser esclavos de Cristo. Eso es lo que significa ser un cristiano.

"El Nuevo Testamento refleja esta perspectiva, ordenando a los creyentes a someterse a Cristo completamente y no solo como siervos contratados o empleados espirituales, sino como quienes pertenecen por entero a Él. Se nos pide obedecerlo sin preguntas y seguirlo sin reclamos. Jesucristo es nuestro Amo, un hecho que reconocemos cada vez que lo llamamos «Señor». Somos sus esclavos, llamados para obedecerlo y honrarlo humilde e incondicionalmente.

"Hoy en las iglesias no escuchamos mucho acerca de este concepto. En el cristianismo contemporáneo se habla de cualquiera cosa menos de la terminología esclavo. Se habla del éxito, de la salud, de la riqueza, de la prosperidad y de la búsqueda de la felicidad. Con frecuencia escuchamos que Dios ama a las personas incondicionalmente y quiere que sean todo lo que ellos quieren ser, que quiere que cumplan cada deseo, esperanza o sueño. La ambición personal, la realización personal, la gratificación personal, todo esto ha llegado a ser parte del lenguaje del cristianismo evangélico, y parte de lo que significa tener una «relación personal con Jesucristo». En lugar de enseñar el evangelio del Nuevo Testamento, donde se llama a los pecadores a someterse a Cristo, el mensaje contemporáneo es exactamente lo opuesto: Jesús está aquí para cumplir todos tus deseos. Equiparándolo a un ayudante personal o a un entrenador particular, muchos asistentes a las iglesias hablan de un Salvador personal que está deseoso de cumplir sus peticiones y ayudarlos en sus esfuerzos de autosatisfacción o logros personales.

"La comprensión del Nuevo Testamento acerca de la relación del creyente con Cristo no podría ser más opuesta. Él es el Amo y Dueño. Nosotros somos su posesión. Él es el Rey, el Señor y el Hijo de Dios. Nosotros somos sus objetos y sus subordinados.

"En una palabra, nosotros somos sus esclavos."

(John MacArthur, "Esclavo", pp. 14-15)

martes, 11 de marzo de 2014

Todo lo que hagamos será prosperado


Cuando leemos en la Santa Biblia que Dios le dice a Josué que guarde y haga conforme está escrito en el libro de la ley, y que entonces prosperará en su camino y todo le saldrá bien (Josue 1:8), parece que asumimos que si obedecemos a Dios en lo que dice —regla uno, regla dos, regla tres, etc.—, entonces podremos lanzarnos a la búsqueda de nuestros sueños y estos se harán realidad.

Me parece que ignoramos —o fingimos ignorar— lo que realmente está diciendo Jehová Dios y lo que sucede en el corazón de alguien que busca guardar Sus mandamientos: la identidad en Cristo se aclara y fortalece mientras que los sueños egocéntricos se desvanecen, y el corazón y mente empiezan a ocuparse de buscar cuál es la voluntad de Dios para la vida de uno, cómo quiere él que los talentos y habilidades sean usados y cuáles son los dones que el Espíritu Santo está proveyendo para glorificar el nombre de Dios y para edificación de su iglesia.

Y entonces sucede.

Todo lo que emprendemos tiene que ver con la gloria de Dios y con el extendimiento de su reino, y es entonces cuando todo lo que hacemos está alineado con Su voluntad y es prosperado. Nada que ver con "ser niños obedientes" para que Dios cumpla nuestros sueños y caprichos. No se trata de nosotros, todo es acerca de Él.

"Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén" (Romanos 11:36).

miércoles, 5 de marzo de 2014

¿Cuándo hablar?


¿A qué hora? ¿Bajo qué circunstancias? ¿Cuándo debemos hablar las verdades eternas de la Palabra de Dios?

Le decía Pablo a Timoteo: "que instes a tiempo y fuera de tiempo" (2 Timoteo 4:2b). En otras palabras, cuando sea políticamente correcto y cuando sea políticamente incorrecto. Cuando te sientas oportuno haciéndolo y cuando no, también. Las verdades eternas no cambian de acuerdo con las circunstancias que vivimos. Escucharlas cuando todo lo que hacemos va en la dirección correcta, nos da tranquilidad, paz y certeza. Escucharlas cuando lo que hacemos va en contra de ellas, nos reprende, redarguye y nos anima a corregir el rumbo.

El comentario Jamieson-Fausset-Brown lo expone de la siguiente manera: que "seas urgente, celoso en toda la obra del ministerio [...] en todas las ocasiones; sea que ellos consideren oportuno o inoportuno tu discurso. 'Así como las fuentes, aunque nadie saque agua de ellas, continúan fluyendo; y los ríos, aunque nadie beba de ellos, todavía corren; así nosotros debemos hacer todo lo que esté de nuestra parte, en hablar, aunque nadie nos preste atención.' [Crisóstomo, Homilía 30, vol. 5., p. 221]. Creo yo con Crisóstomo que está incluída también la idea de ocasiones cuando le fuera oportuno o inoportuno a Timoteo mismo; no meramente cuando le sea cómodo, sino cuando le sea incómodo...".

"Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.

Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.

Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio" (2 Timoteo 4:1-5).

Cumplamos, pues, nuestro ministerio.

viernes, 21 de febrero de 2014

El llamado a ser discípulo de Cristo :: Henry Tolopilo

"El Evangelio del Nuevo Testamento no es un Evangelio popular [...] El Evangelio puro siempre fue difícil de creer, fue difícil de aceptar y lo seguirá siendo".

jueves, 13 de febrero de 2014

Nuestra fortaleza en tiempo de angustia

"Pero la salvación de los justos es de Jehová, Y él es su fortaleza en el tiempo de la angustia" (Salmos 37:39).



Muchas veces cuando oramos, pedimos por la solución de nuestros problemas y hasta le proponemos a Dios cual pudiera ser la mejor "alternativa" para nosotros de acuerdo, obviamente, con lo que pensamos que es lo más conveniente. Pero Él sabe todo, puede todo y es soberano. Él sabe lo que es mejor para nosotros y cuál será la mejor respuesta para nuestras peticiones y la mejor solución a nuestros problemas.

Y claro, aunque debemos hacer nuestras peticiones delante del Señor en oración y ruego (Filipenses 4:6), sabemos que no siempre pedimos correctamente (Santiago 4:3) y por ello, en ocasiones, la respuesta de Dios no "coincide" con nuestras expectativas.

Lo que sí podemos pedir con toda seguridad de que está en su voluntad es por fortaleza. Fortaleza para no flaquear en nuestra fe, en nuestra confianza de que Él, al final, nos hará bien, como dice en Deuteronomio 8:16:

"Para humillarte y probarte, y para finalmente hacerte bien".

Pidamos por fortaleza siempre. Pidamos por fortaleza cuando haya necesidad, estrechez, enfermedad o angustia. Pidamos por fortaleza para nuestros hermanos en problemas, prueba o sufrimiento. Y pidamos por que Su voluntad sea hecha y su nombre glorificado a través de nuestras vidas.

¡El Señor es nuestra fortaleza en el tiempo de angustia!


Publicado orignalmente en Treinta Segundos de Luz

jueves, 6 de febrero de 2014

Los programas no entretienen para siempre

"Durante décadas, los protestantes tradicionales han visto con impotencia como sus listas de miembros se redujo, mientras empleaban un programa tras otro para tratar de detener la caída" (Fuente en línea: "El fin de la Iglesia" ).

Programas, programas, programas... Que tristeza. ¿Sabes dónde comenzó todo? En el abandono de las Escrituras como autoridad total, suficiente para la fe y la práctica del cristiano.

Y al abandonar la Palabra de Dios como tal, se comenzaron a menospreciar y a "modernizar", consultando a los oráculos de la psicología, sociología, filosofía y mercadotecnia, las instituciones que Jehová Dios estableció: la familia y la iglesia. Cuando la cristiandad abandona los roles establecidos por Dios para hombres y mujeres, la familia se distorsiona y la iglesia sufre, se corrompe, usurpa la autoridad de los padres, entre otras cosas. Luego, con "programillas" como los de Hybels, Warren, Osteen y muchos otros, se intenta mantener la atención y el gusto de la gente por congregarse. La Escritura, la Biblia, "ya no es suficiente".



El problema sigue y seguirá siendo el pecado del hombre, los programas funcionarán mientras sigan innovando y siendo atractivos "al que busca", pero recordemos lo que la Biblia dice: Nadie busca a Dios, si Él no le ha encontrado primero (Romanos 3:9-20, Juan 10:29, Lucas 19:10). Mantener a pecadores irredentos interesados en congregarse y asistiendo, mata de hambre al nacido de nuevo por el simple hecho de que no se está dando alimento espiritual en la iglesia, sino que se alimenta a la carne para mantenerla confortable y en las bancas cada domingo.

No digo que no deban existir programas en la iglesia, pero si no han sido filtrados a través de una correcta filosofía bíblica del ministerio, son ideas de hombres y nada más. No hablo de abandonar el evangelismo, sino de recomponer a la familia como punto inicial de éste y del discipulado, y a la iglesia en donde adoramos al único Dios verdadero y somos edificados con la Palabra y mediante los miembros del cuerpo de Cristo, de acuerdo con sus dones y ministerios. Entendamos: los programas no entretienen para siempre, solo la Palabra de Dios es útil para todo lo que necesitamos (2 Timoteo 3:16), y lo que menos necesitamos, es entretenimiento. Ningún programa sustituye los designios divinos expresados en la Biblia para ambas instituciones.



Y si siendo bíblicos en nuestra familia e iglesia, algunos o muchos se van, con tristeza recordaremos lo que dice Juan en su primer epístola, "no eran de nosotros".

¡Regresemos a la Palabra!



Publicado originalmente en El Guijarro en la Sandalia

miércoles, 22 de enero de 2014

Si me conviene escucho, si no, pues no

Así es como muchos cristianos ven hoy las frases célebres, o mejor dicho, es como ven a los autores de dichas frases:

Cuando el Hermano Fulano dice: "La Biblia contiene un código secreto que puede llevarte a conocer la mejor manera de invertir y ganar dinero en la Bolsa de Valores".

El cristiano moderno comenta: "¡Oh! es el Dr. SantasFinanzas Cristianas, Teólogo y Economista reconocido; hay que escucharlo".


Cuando el Hermano Zutano dice: "La Biblia es el manual por excelencia para ganar dinero de una manera ética si aprovechas las oportunidades del mercado".

El cristiano moderno comenta: "Bueno, es el Sr. Finanzas Cristianas, Autor religioso y Economista de mediana estampa; tal vez haya algo de verdad en sus declaraciones".


Cuando el Hermano Perengano dice: "La Biblia nos enseña a no codiciar y a no amar el dinero y, sí lo recibimos, a ser de bendición a los nuestros primeramente, a los hermanos en la fe y a nuestro prójimo".

El cristiano moderno comenta: "¿Y este Donnadie Ignorante? ¡Ah! debe ser un Pastor dizque de sana doctrina —lo que quiera que eso signifique—; a este no lo escucho por mediocre. ¿Qué ganancia, digo, qué bendición me puede traer?".


No es de extrañarse que esto suceda en la realidad. Y es que hemos dejado que nuestra mente se llene de las ideas del mundo en cuanto al dinero y hasta hemos permitido que esas ideas contaminen la enseñanza en la iglesia. Cuando se habla de las bendiciones de Dios, muchos cristianos, en un número mayor al que quisiéramos reconocer, piensan de inmediato en cosas materiales. Si todo lo que el Señor nos tiene preparado como bendición fuera de índole material, ¡qué triste nuestra eternidad y que paupérrima nuestra existencia en esta tierra!

Me pregunto, ¿por qué no contemplamos, meditamos y enseñamos un poco más sobre otros pasajes de la Escritura aparte de la oración de Jabes? Pasajes como:

"Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo" (Efesios 1:3, énfasis mío).

"Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores" (1 Timoteo 6:6-10, énfasis mío).

"No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe" (Gálatas 6:9, 10, énfasis mío).

Así que hermano, no desgastes tu vida persiguiendo el dinero y los bienes materiales; eso te llevará a tomarle cariño y de ahí, a amarlo y entonces, estarás extraviado de la fe.

Si el Señor te bendice con muchos bienes materiales, ¡gloria a Dios! Bendice tú, abundantemente a otros. Y si el Señor te bendice con pocos o casi nada de bienes materiales, ¡gloria a Dios! Bendice tú, abundantemente a otros.

sábado, 11 de enero de 2014

Hablando de ANCIANOS (no de viejitos)

En la Santa Biblia se usa la palabra anciano para referirse a un hombre de edad avanzada, como por ejemplo en Génesis 25:8, hablando de Abraham, que murió zaquém (anciano) y lleno de años. En el Nuevo Testamento, la palabra se usa también, en algunos casos con la misma connotación, como en 1 Timoteo capítulo 5 versículos 1 y 2.

Sin embargo, cuando el contexto es la guía espiritual y gobierno de la iglesia, la misma palabra, presbúteros, se usa con la connotación de "hombre que guía y es autoridad espiritual llamado por Jehová Dios para servir y cuidar de Su grey". Hombre, varón llamado, sin importar su edad como en el caso de Timoteo; así es el diseño de Dios.


Y encontramos otros términos, además de "Anciano" y "Presbítero", como "Obíspos" (en griego: epískopos, Filipenses 1:1) y "Pastores" (una sola aparición y es en Efesios 4:11, en griego: poimén).

Así que en la Santa Biblia encontramos estas palabras como sinónimos, aunque cada palabra hace referencia a un aspecto diferente de su responsabilidad.

Anciano, Presbítero, Obispo y Pastor, son diferentes palabras para el mismo ministerio.

Finalmente, es necesario hacer dos precisiones:

Primero. Cuando escuches o leas un artículo, estudio o predicación en donde se habla de "ancianos" en el contexto del diseño de Dios para la iglesia (funcionamiento y gobierno), que tu imaginación no corra de inmediato a la imagen de un abuelito o del más viejo de tu congregación. Más bien, que vaya a la imagen de un Timoteo o de cualquiera que está como pastor en cualquier iglesia del mundo. Tal vez tú conozcas uno o máximo 4 ó 5 pastores, pero hay miles en el mundo y algunos, si no muchos de ellos, tristemente no han sido llamados realmente por el Señor o han abandonado el diseño de Dios. Oremos por todos ellos pero no tratemos de tapar el sol con un dedo.

Segundo. Siempre que se habla de los requisitos para un anciano (recuerda la primera precisión; hablo de "pastores"), creemos que es una "plantilla espiritual" en donde deben caber todos los pastores de cada iglesia. Eso es cierto, pero o nos hacemos tontos o convenientemente dejamos hasta allí la enseñanza de los pasajes que hablan del asunto. No. Cada cristiano debería, deberíamos poder pasar la prueba. Con excepción del don de la enseñanza (y con cierta tolerancia en cuanto a la neofitez), tú y yo deberíamos ser aprobados en lo que el Espíritu Santo, a través de Pablo, establece al escribirle a Timoteo en su primer carta, ¿qué no?


Si es de su interés este tema (que debería serlo para todo cristiano), te recomiendo las siguientes lecturas y audios:

Liderazgo Bíblico 01 | Los Ancianos: Posición, Pluralidad, Requisitos y Funciones

Liderazgo Bíblico 02 | El Llamado a Guiar la Iglesia: Ancianos

Ancianos | Breve estudio por Gregory Kedrovsky