Acuérdate de mí :: El ladrón de la cruz

Acuérdate de mí
por David Alberto Franco

La tarde cae sobre el monte,
el cielo empieza a oscurecer,
y en medio del dolor del hombre,
la gracia aún se deja ver.

Lo condenaron siendo justo,
enmudeció como cordero,
cargó el desprecio de los hombres,
clavado allí por nuestro pecar.

Dos condenados a Su lado,
los dos muy cerca del final;
uno siguió en la misma burla,
y otro vio su culpa y mal.

“Nosotros sí”, temblando dijo,
“recibimos justo dolor”.
Y vio en Jesús, herido y santo,
al verdadero Rey y Señor.

Y Cristo oyó aquel susurro
en medio del cruel padecer:
“De cierto, hoy estarás conmigo”.
¡Qué amor tan grande al responder!

Acuérdate de mí, Señor,
cuando vengas en Tu reino.
No traigo nada de valor,
solo fe y arrepentimiento.
Acuérdate de mí, Señor,
no mires lo que yo he sido,
que al contemplarte en esa cruz
aún hay esperanza en Ti.

Si tú te ves sin esperanza,
mira a Jesús crucificado.
El mismo Rey que oyó al culpable
hoy puede oír tu débil clamor.
No es tarde para el que se vuelve,
no es tarde para descansar;
pues junto a Su cruz comprendí
que hay esperanza y paz.

¡Acuérdate de mí, Señor!

Comentarios

Entradas populares de este blog

¡Feliz día de Tan Valientín! Otro año más...

¡Sí! ¡Sermones de 15 minutos y cultos más atractivos!

¿Vas en sentido contrario?