Hoy en día pareciera que solamente es importante predicar la Verdad. Pero, ¿acaso se considera igualmente importante vivirla? ... ¡Qué lejos estamos de vivir como aquellos predecesores que murieron por la Verdad y cuyas vidas reflejaban a Cristo!
Hoy celebramos a quienes han tenido la valentía de mirar al cielo y decir un “sí, acepto” delante de Dios. Ser valiente es, cada día, elegir amar como Cristo , entregando el corazón en el altar del compañerismo y la fidelidad. No es casualidad que los llamemos "valientines", pues solo aquellos con un espíritu esforzado se atreven a nadar contra la corriente del individualismo, renunciando al "yo" para dar vida al "nosotros" que Dios diseñó. En un mundo donde lo efímero se exalta y el placer personal a toda costa se promueve, ellos abrazan el compromiso del "hasta que la muerte los separe". Un abrazo especial a cada matrimonio que hoy honra el plan original del Creador , rechazando las definiciones pasajeras y distorsionadas del amor, y aferrándose a ese diseño divino donde la fidelidad y la entrega diaria hacen que el amor de Dios fluya a través de sus vidas. Y así, en sus hogares, el amor de Cristo se refleja y Su gloria brilla . Que el Diseñado...
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