| Señor, te agradezco todas y cada una de las cosas que me has dado; por todas las bendiciones que en tu infinita misericordia me has regalado. No, no las merecía, ni una sola de ellas pero Tú, Tú quisiste bendecirme con todas. Señor, también te agradezco por las cosas que no me has dado aún y cuando te las he pedido, en ocasiones, insistentemente y Tú en tu infinita sabiduría me las has negado; casi nunca sé qué y cómo pedir con inteligencia y a pesar de ello, el Espíritu Santo intercede por mí. Pero Señor, hoy te agradezco una tercer cosa, algo que antes no te agradecía por ignorancia o necedad, o quizás simplemente por orgullo: te agradezco por todo aquello que me has quitado. Sí, lo que teniendo un día, en tu infinita soberanía, decidiste retirar de mi alcance y pertenencia. No siempre entiendo los "porqués", pero en verdad te lo agradezco y también te suplico, te ruego que me hagas entender los "paraqués", aunque al final de la historia, sé que todo apunta siempre a "ser conformado a la imagen de Cristo". Hoy me parece escuchar a Pablo... |
Hoy celebramos a quienes han tenido la valentía de mirar al cielo y decir un “sí, acepto” delante de Dios. Ser valiente es, cada día, elegir amar como Cristo , entregando el corazón en el altar del compañerismo y la fidelidad. No es casualidad que los llamemos "valientines", pues solo aquellos con un espíritu esforzado se atreven a nadar contra la corriente del individualismo, renunciando al "yo" para dar vida al "nosotros" que Dios diseñó. En un mundo donde lo efímero se exalta y el placer personal a toda costa se promueve, ellos abrazan el compromiso del "hasta que la muerte los separe". Un abrazo especial a cada matrimonio que hoy honra el plan original del Creador , rechazando las definiciones pasajeras y distorsionadas del amor, y aferrándose a ese diseño divino donde la fidelidad y la entrega diaria hacen que el amor de Dios fluya a través de sus vidas. Y así, en sus hogares, el amor de Cristo se refleja y Su gloria brilla . Que el Diseñado...
Comentarios
Es cierto, el Señor es sabio. Aunque duele mucho cuando no podemos tener aquello que anhelamos, como cuando debemos dejar una relación porque aunque de las mil maneras que la querramos hacer funcionar, no funciona porque no es la voluntad de Dios.Ay duele tanto.
Bendiciones!
te invito a mi blog cuando quieras
Vale
Gracias por tu visita y tus comentarios.
Sí, efectivamente, lo que el Señor no nos da y lo que nos quita, generalmente duele. Y duele hasta que entendemos, en algún punto en el futuro, su voluntad para nosotros en ese tema que nos dolió. Y entonces recordamos que el ego es el nervio más sensible del ser humano...
Espero verte seguido por acá.
Que Dios te siga bendiciendo.