Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño;
porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.
Romanos 13:11

Un blog de Ministerios Jesús 24x7®

viernes, 31 de diciembre de 2010

¿Mis propósitos de año nuevo? :: Chuy Olivares

"Te dé conforme al deseo de tu corazón, y cumpla todo tu consejo" (Sal 20:4, Reina-Valera 60).

"Que te conceda Dios lo que tu corazón desea; que haga que se cumplan todos tus planes"(Sal 20:4, BAD, La Biblia al Día).

Ha iniciado un nuevo año y las personas se plantean metas y objetivos. Decidirse a reducir tallas, a vivir más sanamente, a dejar hábitos dañinos, todo es parte del ritual de plantearse “buenos propósitos de año nuevo”. Le invito a que revisemos esta práctica.

La RAE define “propósito” como:
1.- El ánimo , la intención (el deseo, el anhelo) de hacer o de no hacer algo .
2.- Cosa que se pretende (se desea) conseguir.

Cualquier persona puede plantearse propósitos, intenciones y deseos, intentar conseguir metas y planes, todo lo cual es válido. La pregunta es: ¿nuestros deseos, planes y propósitos están de acuerdo con la voluntad de Dios? ¿Cuál es el origen de mis metas y objetivos? ¿Provienen de mi carne, de mi ego, de mi Yo? ¿Vendrán de mi ambición, de mi codicia o de mis deseos puramente terrenales? ¡Todo creyente debería responder a esas preguntas a la luz de la Palabra de Dios!

Como un propósito de fin de año o de año nuevo, escucha este mensaje del pastor Chuy Olivares; será de bendición.

Escucha el mensaje en el blog de Casa de Oración México dando clic aquí.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

¡Oh! Querido enemigo mío :: Treinta Segundos de Luz

"Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen" (Mateo 5:44).

A veces hay gente que nos aborrece. Lo sabemos por las actitudes que tienen para con nosotros o porque explícitamente nos lo dicen.



En algunas ocasiones es solamente un gesto y una palabra a destiempo, pero en otras, puede significar un problema con un cliente, en un trabajo o en la escuela quizás. Debemos aún orar por esas personas y bendecirlos y hacerles bien... ¿Difícil? Mucho, pero es lo que Jesús espera de sus discípulos. Siempre pidamos que el Señor nos dé la humildad necesaria para reconocer si acaso hemos ofendido a alguien y provocamos su aborrecimiento; entonces podremos pedirle perdón. Pero si su aborrecimiento es "gratuito", entonces, oremos, bendigamos, hagamos bien: el Señor es fiel y el hará y dará el pago a cada cual.

¿Tienes algún "enemigo"? Ora por él o ella. Compórtate como un verdadero discípulo de Cristo. Este es un reto que he decidido tomar desde hace ya algún tiempo, ¿me acompañarías?


Treinta Segundos de Luz... que iluminan todo nuestro día

lunes, 20 de diciembre de 2010

El Guerrero Masai



José es un guerrero Masai alto y delgado que hace algún tiempo se encontró con un hombre cuando caminaba por un sendero polvoriento de África. El hombre le habló de la historia de Cristo y del amor de Dios que hizo posible el perdón de los pecados. José se convirtió en creyente y se gozó en la "historia de Jesús".

Después de conocer a Jesús, estaba tan emocionado, que sabía que todos en mi aldea estarían también felices de conocerle. Así que fui puerta por puerta, contándoles a todos los que conocía, acerca de la cruz de Jesús y de la salvación que ofrecía. Para mi sorpresa, a mi gente no solo no le importó, sino que se volvieron hostiles. Los hombres me sostuvieron en el suelo mientras que las mujeres me golpeaban con alambre de púas. Fui arrastrado fuera de la aldea y dejado para morir entre la maleza.

José logró, de alguna manera, arrastrarse hasta un abrevadero y allí, después de dos días de estar entre la inconsciencia y la consciencia, recuperó la fuerza suficiente para levantarse. Estaba atónito ante la recepción hostil de su familia y amigos a quienes él había conocido durante toda su vida. "Decidí que habría omitido algo importante de la historia que les hablé acerca de Jesús. Así que practiqué una y otra vez y luego, caminé como pude de regreso para contarles las buenas nuevas".

Fui de nuevo, choza por choza hablándoles de Jesús, quien había muerto por nosotros para que pudiéramos encontrar el perdón y conocer al Dios vivo y verdadero. Y nuevamente me pusieron en el suelo y fui golpeado y las heridas que me hicieron la primera vez, se abrieron de nueva cuenta. Me arrastraron una vez más, inconsciente, fuera de la aldea y me dejaron allí, dándome por muerto.



Desperté dos días después, herido y amoratado, pero aún vivo. Por tercera vez, regresé a mi aldea para testificar. Pero el pueblo me estaba esperando. Fui sometido e inmovilizado en el piso y como comenzaran a golpearme nuevamente, caí en la inconsciencia. Cuando desperté, estaba en mi propia cama. Los hombres y mujeres que me habían golpeado y flagelado ahora me estaban cuidando. Y es que todos en la aldea, se habían convertido a Cristo.


Tomado de Emanuel, por Michael Card, Thomas Nelson, Inc., pp172-174.
[Transcripción en línea. Traducción: David Franco]



He leído en algún lugar que una persona escucha el mensaje del Evangelio en promedio unas ocho veces antes de entregar su vida a Cristo. No confío mucho en estas estadísticas, ni creo que sean muy exactas, pero lo que sí sé, es que yo escuché el mensaje (no sé cuantas veces) durante algunos años antes de rendirme a Él.

Leyendo la historia de José, el guerrero Masai, y pensando en lo que recién comenté, me surgen algunas preguntas:

Si finalmente hemos entregado nuestra vida a Cristo, ¿cuánto tiempo nos ha tomado decidir contárselo a nuestra familia y amigos? Y si ya lo comenzamos a hacer, ¿nos hemos dado por vencidos a la primera o hemos buscado la forma de seguir dando testimonio con nuestra vida y de viva voz? ¿Nos da miedo el rechazo? ¿Nos da miedo perder la relación con ellos por "culpa" del Evangelio? ¿O acaso regresamos una y otra vez, como José, sin importar lo que suceda? Eso es lo que se necesita, ¿qué no?

Pero espera, no se trata de "vacunar" a las personas contra el trabajo evangelístico que otros pudieran hacer después con ellas. Si hablar ya no es una opción porque han dejado de escucharnos, nuestro testimonio seguirá siendo un medio que Dios podría usar para alcanzarlas. La tercera vez que José regresó a su aldea, ya no pudo hablarles de Cristo; no le dieron tiempo. Pero su testimonio al estar ahí, confirmó el mensaje que antes había llevado.

Seamos sinceros al responder estas preguntas, pero más que nada, seamos como el guerrero Masai:

¡Valientes y obedientes!

"pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra" (Hechos 1:8).


Nota: Las fotografías mostradas son de la tribu Masai pero no corresponden ni a José ni a su aldea en particular.

lunes, 6 de diciembre de 2010

A todas las naciones :: Treinta Segundos de Luz

"Jesús, respondiéndoles, comenzó a decir: Mirad que nadie os engañe; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y engañarán a muchos. Mas cuando oigáis de guerras y de rumores de guerras, no os turbéis, porque es necesario que suceda así; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá terremotos en muchos lugares, y habrá hambres y alborotos; principios de dolores son estos. Pero mirad por vosotros mismos; porque os entregarán a los concilios, y en las sinagogas os azotarán; y delante de gobernadores y de reyes os llevarán por causa de mí, para testimonio a ellos. Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones" (Marcos 13:5-10, énfasis añadido).

Oremos por aquellos pueblos y étnias que aún no han sido alcanzados. Este debería ser un motivo constante de oración; hagámoslo un ruego diario delante de nuestro Señor.




Visita este enlace diariamente (haciendo clic aquí) en donde cada día encontrarás un pueblo o etnia diferente para ser considerada en tus oraciones.


Treinta Segundos de Luz... que iluminan todo nuestro día

miércoles, 1 de diciembre de 2010

¿Y si caigo, Señor? :: Soliloquio Introspectivo

Señor, sé que me tienes en el frente para que avance, pero, tengo mis dudas.
¿Y si no alcanzo a llegar hasta las líneas enemigas?
¿Y si el trayecto a la trinchera enemiga está minado y caigo?
¿Y si los francotiradores contrarios son más hábiles que mis reflejos?
¿Y si apenas doy un paso y mi vida termina?
¿Y si voy a...?
¿Cómo dices Señor?
Sí, escuché pero dímelo otra vez. Sí Señor. No más dudas.
Sí Señor. Entiendo. Comprendo que en mi debilidad, Tú perfeccionas tu poder. Se lo dijiste a Pablo pero creí que nunca me lo dirías. Perdona mi incredulidad.
Sí Señor. Si llego a las líneas enemigas, sé que hacer; llevo Tu Mensaje, Tu Palabra, Tu Evangelio en mi alforja.
Gracias por hablarme. Gracias por reconfortarme. Gracias por explicarme, Señor. Ahora me queda claro:
Si doy TAN SOLO UN paso rumbo al lugar a donde me has enviado y mi vida termina allí mismo, ¡hay victoria, porque te he obedecido!
Señor, quédate a mi lado. Gracias por amarme y por rescatarme. Gracias por permitirme amarte. Ahora...

¡Avanzo a la batalla!


Aquí estoy :: La historia de nuestra vida

"Pensé que podía malgastar mi vida sin consecuencia alguna,
que podría hacer lo que me placiera sin necesidad de darte cuentas.
¿Cómo puedo ser tan malagradecida?

Me alejé por el camino que me pareció correcto,
quizá pensé que sería divertido, que sería fácil.

Me dijiste que te escuchara, que me guiarías por sendas de paz
pero seguí caminando sin mirar por dónde estaba pisando...

Una a una me tragué las mentiras que me ofreció el mundo,
voces y más voces, a mi parecer, muy sabias.

Las escuché y canté su melodía...".

(Extracto del artículo "Aquí estoy", El Camino)

Esta es la historia de la vida de muchos de nosotros. Te invito a que leas el artículo completo en el blog "El Camino" haciendo clic aquí; será de bendición para tu vida.