| Tengo miedo, Señor, porque ayer escuchaba uno que otro paso lejano. Esta mañana eran pisadas de muchos las que oía aproximarse. Pero, Señor, esta tarde ya se escucha como una estampida. Corren y se acercan, eso es seguro. La embestida viene hacia nosotros, contra nosotros; vienen por nosotros y tengo miedo. Pero mi miedo es no estar haciendo lo que debo. Tengo miedo de estar haciendo lo que yo creo que Tú quieres que haga y no lo que Tú me ordenas que haga, porque casi siempre la comodidad ciega mi entendimiento. Miedo de no estar preparando a los pequeños, a los míos y a mí mismo para sobrevivir a la embestida y, si fuese necesario, para morir en ella a causa de tu Evangelio. Lo dijiste, sí, pero nunca pensamos que te referías a nosotros: "Bienaventurados los que padecen persecución...". |
Hoy celebramos a quienes han tenido la valentía de mirar al cielo y decir un “sí, acepto” delante de Dios. Ser valiente es, cada día, elegir amar como Cristo , entregando el corazón en el altar del compañerismo y la fidelidad. No es casualidad que los llamemos "valientines", pues solo aquellos con un espíritu esforzado se atreven a nadar contra la corriente del individualismo, renunciando al "yo" para dar vida al "nosotros" que Dios diseñó. En un mundo donde lo efímero se exalta y el placer personal a toda costa se promueve, ellos abrazan el compromiso del "hasta que la muerte los separe". Un abrazo especial a cada matrimonio que hoy honra el plan original del Creador , rechazando las definiciones pasajeras y distorsionadas del amor, y aferrándose a ese diseño divino donde la fidelidad y la entrega diaria hacen que el amor de Dios fluya a través de sus vidas. Y así, en sus hogares, el amor de Cristo se refleja y Su gloria brilla . Que el Diseñado...
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