El reptar del ego


Los periodos más complicados y difíciles de nuestras vidas, siempre serán aquellos en los cuales nuestro ego repte hasta la superficie, y susurre suavemente en nuestro oído la lista de proyectos, sueños y anhelos egoístas que abandonamos cuando decidimos conformarnos al diseño de Dios para la vida nuestra.

En esas ocasiones, nuestro ego nos recordará todas las cosas "buenas, nobles y de provecho" —según nuestro propio criterio—, que queríamos realizar. Susurrará que lo nuestro es renuncia y cobardía. Susurrará que lo nuestro es humana devoción y no convicción; que es pura resignación y no regeneración. Pero el Espíritu Santo nos dará testimonio de lo contrario y nuestro Padre nos afirmará y fortalecerá, y entonces, la crisis terminará.

"El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios" (Romanos 8:16).

"Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca" (1 Pedro 5:10).


Adaptado de "El reptar de mi ego" en Fraseología Indicativa.

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