Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño;
porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.
Romanos 13:11

Un blog de Ministerios Jesús 24x7®

martes, 5 de agosto de 2008

Hoy me enteré de que ya no está con nosotros

No lo sabía hasta hoy que me platicaron. Luz María murió el sábado por la noche. Joven, con un futuro prometedor, con un esposo que la amaba entrañablemente y, qué decir de su familia; todos la extrañarán. No la conocía a ella pero a su esposo sí.

Hoy por la noche estuve en la capilla en la que estaba siendo velada. Apenas hace dos días tenía planes y actividades. Hoy, hoy ya no está aquí. Le arrebataron la vida sin una razón. No hay razón alguna que justifique que alguien prive de futuro y sueños a otra persona. No hay razón que valga y menos para aquellos que la amaban.

Hoy conocí a su hermana mayor. Supe que era cristiana y que había hablado en diversas ocasiones con Luz María. Le había presentado el mensaje de salvación. Hoy tenemos esperanza de que ese mensaje haya sido recibido por Luz María. Su hermana tiene esa convicción. Gracias a Dios.

Pero... ¿Y los que quedan vivos? ¿Quién les hablará? ¿Están conscientes acaso de que la vida puede escapársenos en apenas un instante? Y los que están cerca de ti, ¿saben cuál es su condición de pecado delante del Creador?, ¿han escuchado del amor de Dios?, ¿les has dicho de Jesús y su muerte en la cruz con la cual pagó por los pecados de aquellos que se arrepienten y ponen su fe y confianza en Él?

Sí, no es tan fácil, pero es necesario. Es necesario porque es un mandato; Jesús lo espera de ti (Marcos 16:15). Mira, puedes recomendar a tus conocidos que vayan a la siguiente dirección de Internet:

http://elpropositodemivida.org/2012/04/el-proposito-de-mi-vida/

Después de que lo hayan leído (por supuesto, debes leerlo tu primero), platica con ellos y ayúdales a comprender cabalmente el plan de salvación (allí viene totalmente explicado) y explícales cuál debe ser su respuesta al Evangelio.

Un recordatorio importante: Nunca, jamás, olvides orar por ellos. Siempre pide al Señor que te use como instrumento suyo y que bendiga la invitación que harás. Pide que el Espíritu Santo toque los corazones y las mentes de aquellos a quienes invitarás a leer el mensaje del Evangelio en esa página. Esto es lo primero. Hablarles del evangelio es nuestro trabajo, pero el resultado siempre, y lo enfatizo, siempre será del Señor.

¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?
Romanos 10:14