Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño;
porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.
Romanos 13:11

Un blog de Ministerios Jesús 24x7®

domingo, 19 de junio de 2011

Más allá del genoma :: Recordando a mi padre

Más allá del genoma tu huella sigue indeleble; y a pesar de lo que otros pudieran pensar, tus aciertos y errores hoy constituyen un capítulo importante en la guía de vida que me fue asignada.



¡Si tan sólo te pudiera abrazar una vez más! ¡Si tan sólo pudiera decirte una vez más que te amo y que te he perdonado! ¡Si tan sólo pudieras ver a tu hijo, luchando cada día por parecerse más a tu Maestro!

¡Si tan sólo pudiéramos compartir el Salmo 23, una oración y cantar juntos "Alcancé Salvación"!

Y es que en el tiempo del Padre, tu hora de gozar de Su presencia llegó según su voluntad, aunque para algunos de nosotros haya parecido algo prematura.

Y mi hora también llegará exacta, inexorable, y entonces al fin podremos juntos compartir un canto por la eternidad...

Y veré a los míos, un tiempo después, llegar para reunirse conmigo y también cantar por lo siglos de los siglos, todos a una voz:

"Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos"*


En memoria de Pablo Mario David Franco Reyes, mi padre.

* Apocalipsis 5:13

lunes, 13 de junio de 2011

Gracias por todo, Señor :: Soliloquio Introspectivo

Señor, te agradezco todas y cada una de las cosas que me has dado; por todas las bendiciones que en tu infinita misericordia me has regalado. No, no las merecía, ni una sola de ellas pero Tú, Tú quisiste bendecirme con todas.

Señor, también te agradezco por las cosas que no me has dado aún y cuando te las he pedido, en ocasiones, insistentemente y Tú en tu infinita sabiduría me las has negado; casi nunca sé qué y cómo pedir con inteligencia y a pesar de ello, el Espíritu Santo intercede por mí.

Pero Señor, hoy te agradezco una tercer cosa, algo que antes no te agradecía por ignorancia o necedad, o quizás simplemente por orgullo: te agradezco por todo aquello que me has quitado. Sí, lo que teniendo un día, en tu infinita soberanía, decidiste retirar de mi alcance y pertenencia. No siempre entiendo los "porqués", pero en verdad te lo agradezco y también te suplico, te ruego que me hagas entender los "paraqués", aunque al final de la historia, sé que todo apunta siempre a "ser conformado a la imagen de Cristo".

Hoy me parece escuchar a Pablo...