Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño;
porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.
Romanos 13:11

Un blog de Ministerios Jesús 24x7®

lunes, 22 de noviembre de 2010

Dios no castiga, ¿o sí?

Marzo, 2010


¿Dónde lo escuché? ¿Dónde lo escuché?


¿Alguna vez has escuchado a alguien decir: "Yo no creo que Dios castigue a nadie... ¡Si Dios es amor!" o tal vez: "Dios no puede castigar porque Él es misericordioso" o quizás: "No enseñemos que Dios castiga porque eso no es verdad y distorsionamos su imagen"? Yo sí. Algunas veces. Muchas veces.

Y debo confesar que he seguido fielmente ese consejo, ¡Oh sí! Ese consejo dado por ministros en algunas ocasiones, otras por maestros y unas cuantas por hermanos en pláticas informales. Sí, he seguido fielmente (¡cómo no!) esa advertencia: He enseñado a los míos, a mis alumnos, a mis amigos jóvenes y no tan jóvenes que... DIOS SÍ CASTIGA1 Y DISCIPLINA2.

El amooor, el amooor, no deja de ser, tra-la-la, la-ra-la...


Y es que, si bien Dios es amor, es tan solo uno de los rasgos de su carácter y el que más nos gusta (o tal vez debería decir: "el que más nos conviene") y el que más suave llega a los oídos de nuestra audiencia. Pero, ¿eso justifica que anulemos (ja, como si pudiéramos) todos los demás rasgos del carácter de nuestro Dios?

¿Dónde dejamos su santidad (Él es tres veces santo)? ¿Donde está su ira? ¿Dónde queda entonces su justicia?

Es muy peligroso sobre-enfatizar el amor y misericordia de Dios, no sólo porque al hacerlo pretendemos anular otros de sus rasgos y enseñamos solamente una pequeña "parte" de lo que Dios es, sino porque con ello, vamos preparando el camino para que aquellos que nos escuchan, a los que enseñamos, crean en una gracia que les permite hacer de todo. Sembramos la semilla del libertinaje. Estamos cimentando las bases para que crean en la "supergracia", como la llamaría el pastor Chuy Olivares3. Una gracia de la que se puede no solamente "depender", sino abusar: "pequemos más para que la gracia sobreabunde", ¡no pasa nada!

Consecuencias naturalmente lógicas


Si eres padre o madre o estás en alguna posición de autoridad, déjame preguntarte algo: ¿permites que tus hijos o alumnos o subordinados violen las reglas de tu casa, escuela o institución sin aplicar ningún tipo de sanción o castigo? ¿Sííí? ¡Ja, sí, cómo no! ¡Claro que no lo permites! Ahora dime, ¿cómo crees que Dios te permitiría cualquier tipo de violación a sus reglas, sus leyes, sin que hubiera consecuencias y disciplina? Ya hablaremos de esto más adelante.

¿Recuerdas que alguien alguna vez te enseñó acerca de las consecuencias naturales y las lógicas? Las naturales son las consecuencias inherentes (son el efecto, diría alguien más académico) al acto que estás realizando, como por ejemplo, si te han dicho que no fumes pero tú insistes en ello durante una buena cantidad de años, es casi seguro que te enfermarás de algo relacionado con las vías respiratorias y el cáncer. Esta es una consecuencia natural. Si en tu adolescencia fue tu padre el que te prohibió fumar so pena de quitarte el privilegio de, digamos, usar el automóvil, seguramente te descubrió en algunas ocasiones y entonces sufriste las consecuencias lógicas que eran, quedarte sin poder usar el auto. Este último era un castigo. Pero, espera, ¿acaso tu papá no te quería y por eso te castigaba? ¡Qué mal padre!

¡Pero te digo que Dios no castiga! ¡No, no y no!


Me pregunto que dice Romanos 3:23, ¿tú lo recuerdas? "Porque la paga [la pena, el castigo] del pecado es muerte". (¡Uf! ¡Que alguien arranque esa página de Romanos!) Bueno, bueno, pero al fin y al cabo, ese castigo ya lo libramos, ¿qué no? Entonces ya no queda nada "malo" para nosotros, los hijos de Dios, ¿cierto?

¡FALSO! ¡Falso como un billete de 2.50!

Mira, Dios permite que nos ocurran cosas "malas" que no necesariamente son un castigo. ¿Recuerdas a Job? ¿Recuerdas que Pedro fue pedido por Satanás para ser zarandeado? (Luc. 22:31) ¿Recuerdas que Pablo tenía una enfermedad (aguijón, lo llamó él) que Dios nunca le quitó (2 Cor. 12:7-9)? Bueno, estos no fueron castigos (Dios tenía un propósito específico en cada caso), pero a la vista nuestra, fueron cosas "malas" que les sucedieron. Sin embargo Él usa cualquier situación en nuestra vida para mostrarnos, al final del día, su voluntad y todo, absolutamente todo, termina siendo de bien para los que le amamos (Rom. 8:28). Menciono esto para que no confundamos "las cosas malas que ocurren en nuestra vida" con "el castigo y disciplina" del Señor.

Pero entonces, ¿qué con la disciplina y el castigo? Pues sucede que Dios nos disciplina cuando nos alejamos de sus caminos; cuando comenzamos a caminar a un lado del camino angosto y como que queremos enfilar hacia una vereda más amplia. Es ahí cuando las consecuencias vienen invariablemente. A veces como una confrontación directamente desde su Palabra, a través de un hermano en la fe (familiar o amigo), en una predicación o en la llamada de atención de algún líder de nuestra iglesia. Pero a veces, en formas más severas, como una enfermedad, estrechez económica, problemas diversos... ¡Que si lo sabré yo!

"Pero, pero, Dios es amor, es misericordioso, no puede castigar a sus hijos a los cuales ya perdonó y les dio vida eterna" —me dirás—.

Efectivamente, a sus hijos, los que verdaderamente los son, que han nacido de nuevo, ya los justificó, los perdonó y los salvó, pero ahora que son sus hijos, tiene que formarlos y eso implica que debe aplicar su disciplina. Así que pensar que Dios por ser amor, omite todo castigo y disciplina a causa de nuestro pecado es incorrecto. Pero por favor, no me creas a mí. Créele a Él.

Quiero aclarar algo muy importante. Una vez que has nacido de nuevo y has pasado a ser hijo de Dios, Él jamás, déjame repetirlo, jamás vendrá a ti como el Juez justo e implacable sino como el Padre amoroso que es. Y como Padre amoroso, se asegurará de terminar la buena obra en ti, aunque esto signifique que tengas que ser metido en la fragua y disciplinado de vez en vez o de manera frecuente, Él sabe.

Evidencia contundente


¿Has tenido la oportunidad de ver los versículos que hablan del castigo y disciplina que Dios ejerce sobre los hombres? Te invito a que revisemos algunos de ellos.

Job 5:17
He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga; Por tanto, no menosprecies la corrección del Todopoderoso.

Proverbios 3:12
Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere.

Proverbios 3:11
No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección;

Isaías 13:11
Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes.

"Ah, bueno, pero estás hablando del Antiguo Testamento, David, eso fue antes de la Gracia, ¿o no?" —estarás pensando—.

Bueno, pues entonces vayamos al Nuevo Testamento, ¿te parece?

1 Corintios 11:32
mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.

Mateo 24:44-51
Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis. ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá. Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Romanos 3:5
Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que da castigo? (Hablo como hombre.)

Apocalipsis 3:19
Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.

Hebreos 12:6
Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo.

Hebreos 12:7
Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?

Hebreos 12:8
Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.

Hebreos 12:11
Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

Permíteme abundar solo un poco más sobre Hebreos 12:6.

"Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo".
Para entender a que se refería el autor de la carta a los Hebreos al hablar de “disciplina” y de “azotar”, veamos como se lee en el original.

La palabra en griego que se tradujo por “disciplina” es paideúo (παιδεύω paideúo; entrenar a un niño, i.e. educar, o [por impl.] disciplinar [por castigo]:-aprender, castigar, castigo, corregir, disciplinar, enseñar) mientras que la palabra para “azotar” o “azota” es mastigóo (μαστιγόω mastigóo; flagelar [lit. o fig.]:-azotar).

La idea que vemos aquí, aunque bien “azota” puede tomarse como figurativo, se refiere a tomar acciones concretas para la formación del carácter pero también en la aplicación de una pena por una falta, para educación y para corrección, como se hace con un niño. Nunca para destrucción. Pero la disciplina y el castigo son patentes en el actuar de Dios para con sus hijos.

Y bien, pues aunque habría mucho más que decir respecto de este tema (no hemos tocado la historia del pueblo de Israel o la historia de Ananías y Zafira en Hechos capitulo 5, por ejemplo), quiero dejarte con una pregunta muy importante:

¿Has experimentado la disciplina de Dios en tu vida? No respondas inmediatamente. Piénsalo.

Otra vez: ¿Dios te ha disciplinado algunas veces desde aquel día en que te convertiste?

Si tu respuesta ha sido "No", permíteme alertarte: no estás siendo tratado como hijo por Dios, por favor, te encarezco, revisa en que has creído. Y es que, nadie es perfecto y todos necesitamos de su disciplina. Te invito a que repases nuevamente las buenas nuevas de Dios. Haz clic aquí y lee este artículo, con un corazón humilde y deseoso de atender a lo que el Señor quiere decirte en esta hora.

Si tu respuesta es "Sí", gracias a Dios, estas siendo tratado como un hijo por el Señor, lo cual quiere decir que, ¡eres su hijo! Ahora déjame preguntarte algo más: ¿Has estado creyendo y tal vez enseñando que Dios, por ser amor, no disciplina ni castiga? Por favor, revisa cuánto has estudiado acerca de Dios, ¿le conoces bien? Nunca es tarde. Te invito a que escuches esta serie de estudios que te ayudarán a conocer más de cerca a tu Creador. Es importante. Es necesario.

Una palabra final


Siempre que toco estos temas con mis hermanos, principalmente los jóvenes quienes “van iniciando” su caminar con el Señor, procuro hacer una advertencia en el amor del Señor. Es la misma advertencia que Él me dio un día y que en ocasiones no atendí, por lo que recibí Su disciplina, severa firme y efectiva, ¡hoy le alabo y le agradezco por ello!

Permíteme compartir contigo esta advertencia:

Cuando entiendas en su Palabra cuál es Su voluntad para tu vida, cómo quiere que te comportes y vivas, por favor, te lo ruego, obedece a la primera. Cuando Dios nos tiene que repetir sus mandatos, nunca podemos estar seguros de la forma en que lo hará.
¿Qué prefieres: que Él te hable o que use un megáfono para que le escuches?




1 La Real Academia Española, dice:

castigar
(Del lat. castigāre).
1. tr. Ejecutar algún castigo en un culpado.
castigo
1. m. Pena que se impone a quien ha cometido un delito o falta.
pena
(Del lat. poena).
1. f. Castigo impuesto conforme a la ley por los jueces o tribunales a los responsables de un delito o falta.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados

2 La Real Academia Española, dice:

disciplinar
1.tr. Imponer, hacer guardar las normas o la disciplina:
2.Azotar por mortificación o por castigo.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados

3 Chuy Olivares, pastor de Casa de Oración México en Guadalajara, Jalisco, México.

4 comentarios:

rodrigo dijo...

"AMADO PADRE CELESTIAL, GRACIAS TE DOY POR LA VIDA DE ESTOS SIERVOS TUYOS QUE COMPARTEN SU CONOCIMIENTO DADO POR TÍ."

MUCHAS BENDICIONES DEL ALTÍSIMO.

Karla Lozada dijo...

La reprensión del Señor solo muestra el gran amor de Dios hacia la humanidad. Porque el fin más importante del Creador es la salvación de nuestras almas, por lo que dio lo más preciado que tenía, su único Hijo. El castigo por la ira venidera es peor que cualquier reprensión temporal en esta tierra. Dios es bueno y nos ama, por lo cual cuidará de nuestras almas. Algunos que no son hijos de Dios se endurecen más con la disciplina (Apocalipsis 9:20-21). Pero los que somos Sus hijos, Dios nos trata como tales, y nos disciplina, y no solo nos disciplina sino a veces pasamos por situaciones difíciles solo para crecer en el conocimiento del Señor (Job 42:1-6) y para que Él sea glorificado y las almas alrededor sean salvas por nuestro testimonio. Siempre que estemos en una situación difícil aprendamos al menos esta lección: "He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo." Santiago 5:11
Habras hecho tuya sabiduría de lo alto si después de leer cuidadosamente el libro de Job, puedes concluir lo mismo que Santiago, "que el Señor es muy misericordioso y compasivo."

David Franco :: ¡Ya Levántate! dijo...

Que tal Rodrigo:

Muchas gracias por tus oraciones y tu visita. Esperamos verte por acá nuevamente.

Que el Señor te bendiga y te guarde

David Franco :: ¡Ya Levántate! dijo...

Hola Karla:

Gracias por pasar por el blog y por comentar.

De acuerdo contigo en que además de la disciplina, pasamos por pruebas con las que el Señor nos va conformando más y más a la imagen de Cristo.

El amor inconmensurable de Dios se muestra a la humanidad en que Cristo vino al mundo para morir en la cruz y proveer el camino hacia el Padre. El amor del Padre se muestra a sus hijos de muchas maneras y una de ellas, es en la disciplina que ejerce sobre ellos para bien y bendición, pero a los que no son sus hijos, no los disciplina (Hebreos 12:8). Déjame comentarte que el pasaje de Apocalipsis que citas, habla de un jucio (no disciplina) que será ejecutado a través de plagas, después de las cuales, los impíos no se convertirán a Dios sino que endurecerán sus corazones.

¡Gracias a Dios que Él es, como dice el hermano Santiago, "muy misericordioso y compasivo"!

"Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca" (1 Pedro 5:10).

Como usualmente digo cuando hablo de este tema: sea por disciplina o por prueba, la fragua es necesaria.

Que el Señor te continúe bendiciendo.