Un asunto resuelto :: Nota para un amigo

A finales del mes de febrero compartí con mi amigo y hermano en Cristo, Daniel Galván, un par de asuntos que estaban causándome problemas. En ambos asuntos había un elemento explícito de falta de cumplimiento de acuerdos y violación de la palabra empeñada por la otra parte.
Le compartí estos temas para que me apoyara en oración. Hace varias semanas, el primer asunto quedó finiquitado. Quiero compartir esta nota que le envié a Daniel con relación a este primer asunto resuelto.

Primer asunto resuelto. Fíjate Daniel que a veces pensamos que un asunto resuelto significa "un asunto terminado en el mejor de los términos a nuestro favor", pero no es así necesariamente. A veces concluimos temas desagradables sin mucho "éxito" a la luz de nuestra humana inteligencia. Sin embargo, el cerrar un asunto problemático, por ejemplo, con una negociación que quede en el nivel de "conveniente", muchas veces es un resultado más que aceptable.

A la luz de la Biblia todo, y eso incluye circunstancias buenas y malas, ayuda a bien a los que amamos a Dios. Él está formando nuestro carácter, probando nuestra fe, examinando nuestro corazón, disciplinándonos en ocasiones y mostrándonos su voluntad y sus propósitos en cada situación que enfrentamos.

Con todo esto, me ha venido a la memoria algo que Jesús enseño en Mateo 5:25: ponernos de acuerdo con nuestro adversario cuando vamos por el camino, no sea que nos "entregue" a los jueces y estos a los alguaciles y nos echen en la cárcel.

¿Se refería a que nos pusiéramos de acuerdo antes de llegar a las cortes en razón de nosotros estar actuando fuera de la ley?

No; de ninguna manera. Él conoce el corazón del hombre y sus hechos e intenciones. Sabe que las autoridades, algunas o quizás muchas de ellas, están coludidas con maleantes o que, simplemente, son sobornables. Sabe que sus hijos jamás buscarían coludirse o sobornar a autoridad alguna, pero sus adversarios sí. Él sabe que los sistemas de justicia humanos son imperfectos y que muchos de los hombres que los administran son injustos, sin temor de Dios y sin ética. Además, el contexto de este pasaje, Mateo 5:26, nos deja claro que de cualquier forma, se debe pagar todo lo que se debe, y sus discípulos estamos obligados a cumplir siempre con la ley y los compromisos que hacemos: nuestro sí debe ser un SÍ y nuestro no debe ser un NO. (Claro, también dice que no le debamos nada a nadie, pero esto es un tema aparte y digno de ocupar mucho más que un breve comentario aquí).

El caso es que cada que se cierra un pendiente, descansa nuestra producción de adrenalina... Esto ya es ganancia, ¿qué no?

¡Gloria a Dios por sus cuidados! Este asunto está resuelto, no como lo hubiera deseado yo, pero con toda seguridad, como el Señor lo quiso y permitió.

Hace unos minutos oré y pedí que Dios bendijera a estas personas que han actuado injustamente, violando su propia palabra, los acuerdos y vendiendo su integridad por unas cuantas monedas.
Quizás el bien que le pedí me permitiera hacer, ya lo hice. [Tal vez Dios me de más oportunidades de hacerles bien.] Dejo el resto de este asunto, que ya no me corresponde, al Señor; Él SÍ es justo.

Daniel, gracias por tus oraciones, en verdad es reconfortante poder contar con amigos que aún sin conocer a detalle nuestros problemas, pueden acercarse a Dios e interceder por uno porque al final todos necesitamos, primero y siempre de Dios y luego, de la oración de nuestros hermanos.

Un abrazo,

David Franco

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