Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño;
porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.
Romanos 13:11

Un blog de Ministerios Jesús 24x7®

martes, 27 de enero de 2015

Semana complicada, semana bendecida


Esta semana ha sido complicada: familia, ministerio, iglesia, finanzas, trabajo, tiempo...

Solo por la gracia de Dios resistimos en la batalla y continuamos adelante, sabiendo que el Señor es nuestra ayuda y fortaleza.

Por otra parte, esta misma semana, ha sido de grandes bendiciones: familia, ministerio, iglesia, finanzas, trabajo, tiempo...

Y no, no me he equivocado al repetir dichos lugares comunes. A mi familia y a mí, Dios nos mostró en esta misma semana, en cada circunstancia difícil —que en algunos casos parecía imposible de poderse resolver—, que Él responde a nuestras súplicas y que es misericordioso; que aunque no siempre su respuesta es igual a nuestra petición, Sus tiempos y propósitos son perfectos. Si bien algunas veces recibimos cuanto esperábamos —y a veces mucho más—, otras veces su respuesta es como aquella que Pablo recibió: "Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad".

Esta semana ha sido complicada y de grandes bendiciones: ¿cómo no alabar y bendecir a mi Padre a través del sosiego pero también de la tormenta? ¿Cómo no glorificar el nombre del que me ha prometido no dejarme ni desampararme? ¿Cómo no decir: "Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre"?

martes, 6 de enero de 2015

En todo lugar y sin cesar


"Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda" (1 Timoteo 2:8).

La indicación es clara: Pablo habla de que oremos, los varones, en todo y cualquier lugar —implicando que lo hagamos también en cualquier tiempo, como leemos en 1 Tesalonisenses 5:17—, buscando que nuestra vida, consagrada y rendida a Dios, respalde nuestras oraciones.

Matthew Henry comenta respecto de este versículo:

"En los tiempos del evangelio la oración no debe limitarse a una casa de oración en particular, pero los hombres deben orar en todas partes. Debemos orar en nuestros cuartos, orar en nuestras familias, orar cuando comemos, orar cuando viajamos, y orar en las asambleas solemnes, sean públicas o privadas. Debemos orar con amor; sin ira ni contienda, sin enojo con nadie. Debemos orar con fe, sin dudar y sin debatir".

Varones: si no están orando sin cesar, en todo tiempo y lugar, buscando vivir la voluntad del Señor —amándole a Él y amando al prójimo—, ya es hora de que lo hagan; no esperen a nadie, solo háganlo.

Busquemos y agrademos a Jehová Dios, ¡oremos, hombres, oremos!