Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño;
porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.
Romanos 13:11

Un blog de Ministerios Jesús 24x7®

viernes, 21 de febrero de 2014

El llamado a ser discípulo de Cristo :: Henry Tolopilo

"El Evangelio del Nuevo Testamento no es un Evangelio popular [...] El Evangelio puro siempre fue difícil de creer, fue difícil de aceptar y lo seguirá siendo".

jueves, 13 de febrero de 2014

Nuestra fortaleza en tiempo de angustia

"Pero la salvación de los justos es de Jehová, Y él es su fortaleza en el tiempo de la angustia" (Salmos 37:39).



Muchas veces cuando oramos, pedimos por la solución de nuestros problemas y hasta le proponemos a Dios cual pudiera ser la mejor "alternativa" para nosotros de acuerdo, obviamente, con lo que pensamos que es lo más conveniente. Pero Él sabe todo, puede todo y es soberano. Él sabe lo que es mejor para nosotros y cuál será la mejor respuesta para nuestras peticiones y la mejor solución a nuestros problemas.

Y claro, aunque debemos hacer nuestras peticiones delante del Señor en oración y ruego (Filipenses 4:6), sabemos que no siempre pedimos correctamente (Santiago 4:3) y por ello, en ocasiones, la respuesta de Dios no "coincide" con nuestras expectativas.

Lo que sí podemos pedir con toda seguridad de que está en su voluntad es por fortaleza. Fortaleza para no flaquear en nuestra fe, en nuestra confianza de que Él, al final, nos hará bien, como dice en Deuteronomio 8:16:

"Para humillarte y probarte, y para finalmente hacerte bien".

Pidamos por fortaleza siempre. Pidamos por fortaleza cuando haya necesidad, estrechez, enfermedad o angustia. Pidamos por fortaleza para nuestros hermanos en problemas, prueba o sufrimiento. Y pidamos por que Su voluntad sea hecha y su nombre glorificado a través de nuestras vidas.

¡El Señor es nuestra fortaleza en el tiempo de angustia!


Publicado orignalmente en Treinta Segundos de Luz

jueves, 6 de febrero de 2014

Los programas no entretienen para siempre

"Durante décadas, los protestantes tradicionales han visto con impotencia como sus listas de miembros se redujo, mientras empleaban un programa tras otro para tratar de detener la caída" (Fuente en línea: "El fin de la Iglesia" ).

Programas, programas, programas... Que tristeza. ¿Sabes dónde comenzó todo? En el abandono de las Escrituras como autoridad total, suficiente para la fe y la práctica del cristiano.

Y al abandonar la Palabra de Dios como tal, se comenzaron a menospreciar y a "modernizar", consultando a los oráculos de la psicología, sociología, filosofía y mercadotecnia, las instituciones que Jehová Dios estableció: la familia y la iglesia. Cuando la cristiandad abandona los roles establecidos por Dios para hombres y mujeres, la familia se distorsiona y la iglesia sufre, se corrompe, usurpa la autoridad de los padres, entre otras cosas. Luego, con "programillas" como los de Hybels, Warren, Osteen y muchos otros, se intenta mantener la atención y el gusto de la gente por congregarse. La Escritura, la Biblia, "ya no es suficiente".



El problema sigue y seguirá siendo el pecado del hombre, los programas funcionarán mientras sigan innovando y siendo atractivos "al que busca", pero recordemos lo que la Biblia dice: Nadie busca a Dios, si Él no le ha encontrado primero (Romanos 3:9-20, Juan 10:29, Lucas 19:10). Mantener a pecadores irredentos interesados en congregarse y asistiendo, mata de hambre al nacido de nuevo por el simple hecho de que no se está dando alimento espiritual en la iglesia, sino que se alimenta a la carne para mantenerla confortable y en las bancas cada domingo.

No digo que no deban existir programas en la iglesia, pero si no han sido filtrados a través de una correcta filosofía bíblica del ministerio, son ideas de hombres y nada más. No hablo de abandonar el evangelismo, sino de recomponer a la familia como punto inicial de éste y del discipulado, y a la iglesia en donde adoramos al único Dios verdadero y somos edificados con la Palabra y mediante los miembros del cuerpo de Cristo, de acuerdo con sus dones y ministerios. Entendamos: los programas no entretienen para siempre, solo la Palabra de Dios es útil para todo lo que necesitamos (2 Timoteo 3:16), y lo que menos necesitamos, es entretenimiento. Ningún programa sustituye los designios divinos expresados en la Biblia para ambas instituciones.



Y si siendo bíblicos en nuestra familia e iglesia, algunos o muchos se van, con tristeza recordaremos lo que dice Juan en su primer epístola, "no eran de nosotros".

¡Regresemos a la Palabra!



Publicado originalmente en El Guijarro en la Sandalia