Legislar y legalizar: La nueva solución (para alejarnos de Dios)

"Si no puedes desarraigar un problema moral o social de tu país, legisla y legalízalo".

Esta parece ser la consigna o convicción o salida de los políticos y de las sociedades que ven sus problemas tan grandes, que la aceptación legal de lo inaceptable moralmente, debe aplicarse. La raíz la dejan intacta y solamente se dedican a podar a la Cicuta, y esta continúa florando.


¡Que ignorancia acerca de Dios y acerca del hombre! Dios todo lo creó bueno y el hombre se corrompió, corrompiéndolo todo (cf. Génesis 1:31, Romanos 5:12). El pecado es la raíz de los males que hoy nos aquejan como sociedad y legislar para hacer de un comportamiento pecaminoso, algo socialmente aceptable no puede resolver la problemática que crea. Puede paliar el escándalo que produce en la mente de una sociedad, pero no el daño que inflige en los individuos.

Dos ejemplos para empezar

Dos ejemplos actuales en nuestro México, y en otros países también, es la legislación sobre el aborto y, próximamente, el consumo de las drogas. Por ejemplo, éste último tema hoy en día es discutido y la propuesta de legalizar las drogas es apoyada prácticamente por todos los actores políticos de México al menos desde el año 2010:

"28.000 muertos después, la oposición le pide al presidente Calderón un giro de 180 grados en su estrategia de seguridad: legalizar la droga para acabar con el monopolio de la violencia narcotraficante. El ex presidente Vicente Fox les apoya. [...] Ahora, la tercera y cuarta fuerzas políticas del país, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Partido Verde Ecologista de México (PVEM), respectivamente, le proponen un giro de 180 grados a su estrategia: legalizar las drogas, especialmente la marihuana el principal foco de negocio de los narcos" (RFI en Español, fuente en línea).

Esto casi me suena a: "Si no puedes contra ellos, úneteles". Casi podría escucharlos decir: "Para que la contabilización de muertes por abortos clandestinos sea menor, legaliza el aborto, pero no se te ocurra decir que la abstención es la mejor solución. Para que la droga no sea motivo de pleitos callejeros entre bandas que se pelean el mercado, legaliza la venta de esta y, ¡que viva la libre competencia! Eso sí, todo dentro del marco de la ley..." (pero la ley de la jungla, diría yo).

Y del aborto...
Según el Consejo Nacional de Población (CONAPO), las cifras del aborto se encuentran en 21 por cada 100 nacimientos, y estos números equivalen a 533 mil 100 abortos anuales en México. Esta institución afirma que "existe evidencia de un subregistro de la mortalidad materna y de una incorrecta asignación de ciertas causas de defunción, en particular del aborto", puesto que es la tercer causa de defunción materna en el país (fuentes en línea: Guttmacher Insitute y GIRE).

Dos ejemplos más para terminar

El matrimonio entre personas del mismo sexo y la adopción de niños por parte de estos matrimonios ya están aquí. Desde el 2006, en la capital de México, el Distrito Federal, se aprobó la Ley de Sociedad de Convivencia y en el 2009, hubo un cambio legislativo que permite que "parejas del mismo sexo tengan derechos como la unión patrimonial para obtener créditos bancarios, herencia, acceder a beneficios del seguro social y adoptar niños" (Fuente en línea: BBC Mundo). En el 2010, "la Suprema Corte votó 9-2 para garantizar la adopción para estas parejas" (Fuente en línea: Human Rights Watch).

¿Y cuál es el problema?

Bueno, pero esto es de esperarse en los que no han nacido de nuevo pero, ¿qué de los cristianos?

El problema es que hay cristianos que están de acuerdo en que se legisle y se legalice así para resolver los temas que no nos atrevemos a denunciar y confrontar, y todo en nombre de la modernidad y el amor (¡sí, cómo no!). Lo que Dios dice claramente que es pecado, nosotros empezamos a decir que es un tema cultural, dependiente de la época y que la apertura mental o tolerancia son virtudes del cristiano verdadero; casi le damos a la "tolerancia humanista", el nivel de décima virtud moral del fruto del Espíritu.


No mi hermano, no te confundas. Legalizar un pecado no lo hace menos malo ni le resta gravedad. Como cristianos debemos estar a favor del trato justo a las personas sin distinción de edad, sexo, color, preparación académica, etc., pero recibir un trato justo no significa obtener "indulgencia plenaria" y esto, justamente esto es lo que algunas leyes parecen estar buscando: declarar "papalmente" un pecado como perdonado por el simple hecho de legalizar la acción; claro, los políticos no lo piensan así cuando legislan pero es que no tienen en mente (ni en el corazón, claro está) lo que Dios ha establecido como bueno y correcto. Como cristianos sí debemos seguir la justicia (cf. 1 Timoteo 6 y 2 Timoteo 2), pero debemos vivir en santidad (cf. 1 Pedro 1:15) y proclamar el evangelio, que incluye hablar de la condición del hombre delante de Dios.

Y esta posición, o mejor dicho, esta forma de vida nos contrapone con las corrientes y modas de la sociedad en general; caminamos en contrasentido del mundo, pero así es como debe ser, lo dijo Jesús:

"Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo" (Juan 17:14-16).

Ten cuidado

La próxima vez que sientas el impulso por apoyar, de cualquier forma, una ley, primero revisa los principios que Dios ha establecido en su Palabra respecto de ese tema en particular, y después, ten cuidado de no estar apoyando algo malo a lo cual se le esté llamando bueno:

"¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos! ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho! Por tanto, como la lengua del fuego consume el rastrojo, y la llama devora la paja, así será su raíz como podredumbre, y su flor se desvanecerá como polvo; porque desecharon la ley de Jehová de los ejércitos, y abominaron la palabra del Santo de Israel" (Isaías 5:20-24inf).


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