Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño;
porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.
Romanos 13:11

Un blog de Ministerios Jesús 24x7®

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Saludando con sombrero ajeno

Te tengo dos ejemplos de gente que saluda con sombrero ajeno. El primer ejemplo se publicó en el New York Post, en su sección de "Extraño pero Real" del 1o de noviembre de este año:

Un hombre de Luisiana, Estados Unidos, le ofreció a su novia re-decorar su casa, lo cual, a final de cuentas, no fue exactamente un ofrecimiento muy tierno que digamos. Su novia, junto con la policía, descubrió que los gabinetes que estaba usando y cuyo valor ascendía a los 10,000 dólares, eran robados. También fue descubierto que la alfombra que iba a usar más adelante, provenía de un robo perpetrado a otra casa.



Así cualquiera re-decora y hasta reconstruye la casa de quien sea. Este hombre es un caso claro de alguien a quien le gusta "saludar con sombrero ajeno". Realmente vergonzoso. Afortunadamente lo descubrieron y le fue aplicada la justicia merecida.

Aunque déjame decirte que hay algunos que se salen con la suya, o que creen salirse con la suya y se pasan buena parte de su vida, si no toda, "saludando con sombrero ajeno".

Son personas que cuando se los descubre, dicen no haberse dado cuenta o no haber sabido que lo que estaban haciendo era eso: usar la propiedad de otro para hacer sus buenas obras y dar ayuda, atribuyéndose entonces, el mérito de otro a ellos mismos. Es triste, pero este tipo de personas abunda. ¿Creías que eran pocas? No, para nada. Hay muchas. Tal vez estés sentado junto a una de ellas en este momento; las hay en todas partes.


Uno y falta el segundo


¡Ah! Pero te dije que te tenía dos ejemplos, ¿verdad? Bien, el segundo ejemplo, aunque no me consta, podría estar leyendo en este mismo momento este artículo y estar sentado justo en tu silla.

¡Espera! No te ofendas y no te vayas, sigue leyendo, que es importante.

Te dije que no me constaba, pero déjame decirte por qué digo que "podría" estar en tu silla (y en la mía) ahora mismo.

Quedamos que "saludar con sombrero ajeno" es algo así como "atribuirse a sí mismo el mérito de otro". Puede ser usando los recursos de alguien más como si fueran de uno o diciendo que hicimos algo cuando realmente fue otra persona quien lo realizó.

Bueno, cada vez que alguien te pide ayuda y se la brindas, si no se trata de un consejo o alguna acción física, entonces requiere de recursos para llevarse a cabo. Sea que ayudes con dinero o que ayudes en especie, en algún punto hubo o habrá una transacción monetaria.

"Y bueno —me dirás— pero nunca tomo dinero de otras personas para ayudar". Claro que te creo, sin embargo analicemos lo siguiente.

Dios te ha bendecido con lo que hoy tienes. Poco o mucho, Dios te lo ha dado y ha provisto de lo necesario para tu subsistencia, ¿cierto? Y, ¿cuáles son los compromisos que tenemos con Él, en relación al dinero? ¿Recuerdas esa palabra que siempre se nos escapa de la mente cada quincena? Sí, exactamente, esa: Diezmo. (Y no olvides la otra: Ofrenda).


Ya van cayendo las "piezas" en su lugar


Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová.
Levítico 27:30

Traed todos los diezmos al alfolí
Malaquías 3:10a

Bueno, el momento de la verdad llegó. ¿Diezmas regularmente? ¿Cada quincena o mejor dicho, cada que recibes un beneficio económico?

Si haces un examen honesto con respecto de este tema, quizás te encuentres en la posición en que yo me he encontrado y la respuesta tendría que ser, necesariamente: No, no siempre diezmo.

Y aquí hay dos asuntos graves.


Culpables por comisión y por omisión


El primer asunto, aunque no necesariamente el más grave, es que, al quedarnos con el dinero del diezmo, cualquier cosa que compremos, regalemos o con la que ayudemos, jamás será realmente con "nuestro" dinero. Siempre irá un 10% de Dios allí. ¿Te das cuenta como "saludamos con sombrero ajeno" casi todo el tiempo? Nos estamos adjudicando un mérito que por mucho, no es nuestro. Pero además, estamos mintiendo. Hacemos como que ayudamos con nuestros recursos, cuando en realidad ¡estamos metiendo la mano en el "alfolí" de nuestro Dios!



Y aquí es donde el segundo asunto entra en escena. Al estar metiendo la mano en la propiedad de Dios (¿recuerdas: "Y el diezmo... de Jehová es"?), estamos robando. "¿Qué David?". "¿Robando yo?". "¿Me dices 'ladrón'?". No, no te lo digo yo. Te lo dice y me lo dice el mismo Dios y no es muy suave que digamos, mira:

¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.

Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.
Malaquías 3:8-9

Te lo dije, no es nada suave el reclamo del Señor. Quiero hacer nuevamente la pregunta: ¿Diezmas regularmente? ¿Sí? Qué bueno que honres a Dios. ¿No? Bueno, aunque no es consuelo, te diré que somos muchos los que fallamos y pecamos contra Dios en este tema, y aunque Él tiene misericordia...

Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.
Lamentaciones 3:22

... no tardemos en buscar su rostro. Hoy es el día. Mira cómo nos ha dejado también una hermosa promesa:

Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.

Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.

Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos.
Malaquías 3:10-12

No, no nos dice que seremos millonarios, ni que "compraremos" con el diezmo sus favores y bendiciones. Nos dice que al que obedece, Él bendice. Y lo que dice en Salmos 37:25 cobra vida en nuestra vida:

Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan.

La próxima vez que olvidemos (voluntaria o "involuntariamente") diezmar y nos dispongamos a pagar o invertir en algo, recordemos que por lo menos un 10% del monto en cuestión NO es nuestro y estamos usándolo SIN autorización del dueño. Eso es "saludar con sombrero ajeno". Eso se llama: robar.

Diezmar es obedecer a Dios. Si hemos estado fallando, hemos estado pecando. Vengamos a Él en arrepentimiento y pidamos su perdón. Busquemos obedecerle siempre tan solo para honrarle, porque Él es digno de toda nuestra obediencia, alabanza y adoración y Dueño de todo lo que tenemos y somos.

Diezmemos.


2 comentarios:

Donald J. Dolmus J. dijo...

En mi experiencia personal, he comprobado que el 90% de mi salario, después que he llevado el diezmo al altar, tiene un mejor rendimiento económico que el 100%.

Diezmar es una gran bendición y un gran privilegio.

David Franco :: ¡Ya Levántate! dijo...

Donald, si alguien dice que no ha sido bendecido cuando ha diezmado, entonces no ha diezmado el 10% (que entonces, no es diezmar), porque, como tú has confirmado en la experiencia que nos compartes; el 90% con la bendición de Dios, es mucho más y rinde todavía más, que el 100% sin Su bendición.

Gracias por tu visita.